domingo, 20 de octubre de 2013

Capítulo siete.

Me levante y abrí la puerta. Nos despedimos y se fue. No está mal. Pero no es mi tipo. Qué pintas... Parece uno de esos "malotes" que sólo son gilipollas que quieren llamar la atención por ser importantes y pues no. No tiene ni puta gracia. Vaya maneras de hablar estoy sacando. Todo por culpa de Carlos. "Hala, venga, todo por culpa de Carlos", dirás. Pero es verdad. Mejor que se hubiera callado esa maldita información en su puta boca, pero ya verá. Quien ríe el último, ríe mejor.

*A la mañana siguiente...*

Si me preguntáis, no. No voy a ir hoy al instituto. ¿Para qué? ¿Para ver a esos dos dándose el lote? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, qué risa. Me levanté y me hice el desayuno. Terminé, recogí todo y me puse a ver la Mtv. No hay nada por ahora. Apagué la tele y salí a dar una vuelta y a comprar algo, que la nevera esta casi vacía. Sorpresa la que me llevé cuando vi a Dani, el amigo de Carlos, también en el supermercado.

Dani: ¡Hombre, ____! -mierda, me ha visto.
Yo: Hola...
Dani: ¿No vas a clase?
Yo: Debería preguntarte eso mismo yo a ti, ¿no?
Dani: No creo que te interese.
Yo: Ni a ti tampoco lo mio.
Dani: ¿Y si te digo que sí me interesa?
Yo: ¿Y si te digo que a mi también? -estábamos a centímetros pero me separé.
Dani: Es por lo de Carlos, ¿verdad?
Yo: No podría ser por otra cosa, ¿y tú qué?
Dani: No tenía ganas. -terminamos de comprar los dos y fuimos a dar una vuelta.
Yo: Ya, claro, y así de fácil, ¿no?
Dani: Claro.
Yo: No, oscuro. No tiene sentido. Eres tonto. Estás perdiendo un día de clase. Un día en el que te pueden mandar mas de tropecientos deberes. Un día en el que puedes tener un examen. Un día de clases, que quizá no sea normal y te manden trabajos extra. Y es que no te das cuenta. O eso es lo que parece al menos. Vas a ser un inculto.
Dani: ¿Puedo decirte una cosa? No te lo tomes a mal.
Yo: Adelante.
Dani: Lo que me acabas de decir, te lo deberías aplicar a ti también. -me quedé de piedra. Es increíble. Estoy haciendo lo mismo que él. Faltar a clase.
Yo: Mierda. Qué tonta soy... -le mandaron un mensaje-. ¿Quién es?
Dani: Es Carlos, normal, es la hora del recreo. -me estaba acompañando a casa.
Yo: ¿Y qué dice? -abrí la puerta del portal.
Dani: Que su amiga hoy a faltado, osease, tú.
Yo: No soy su amiga. -al poco, llegamos a mi casa. Dejé la compra en la cocina y él sus bolsas en la entrada y nos sentamos en el sofá.
Dani: Es una tontería. ¿Vas a dejar de ser su amiga por que está con Alba?
Yo: Es que tú no sabes lo que de verdad a pasado entre nosotros.
Dani: Tengo tiempo para que me lo cuentes... Si quieres.
Yo: Es que no lo entiendo... Todos esos besos y esos abrazos. El día que nos quedamos encerrados en el ascensor. Aquél día de lluvia... Ahora parece que todo ha sido un sueño. Un maldito sueño. Un sueño del que debería de haber despertado pero no, no lo hice. ¿Que por qué? No lo sé, supongo que lo que me estaba pasando era nuevo para mi. Pero ya no puedo confiar en nadie más. Y menos en un chico.
Dani: ¿Eso quiere decir que conmigo no tienes confianza? ¿Que no confías en mi?
Yo: No, Dani... Pero entiende que te conocí ayer. Aún no te conozco lo suficientemente bien como para contártelo todo. Supongo que con el tiempo, y si no me fallas, podría tener confianza contigo. -sonreí.
Dani: Me alegro.
Yo: ¿Sigues hablando con Carlos?
Dani: Claro, ¿quieres que le diga algo?
Yo: Por supuesto. Dile que qué amiga, porque ya no la tiene. Si te pregunta por qué, dile que estás conmigo y te lo he dicho yo.
Dani: Qué mala...
Yo: Nah, jajajaja.
Dani: Vale, a ver, dice que... Uh...
Yo: ¿Qué dice? ¿Qué dice?
Dani: Que él tampoco es tu amigo. Que se juntó contigo porque te veía sola y le dabas pena. Que eres muy rara, un poco tonta y que te den por culo. Oye lo de que dabas pena no lo entiend... Eh, no, no, no llores. -me abrazó.

Lo sabía. Mis padres tenían razón. Debería de haber seguido sola, pero no. Me tuve que dejar llevar. Esto es lo que menos me gusta. Llorar por alguien a quién no lo importo nada, alguien que no derramará ni una puta lágrima por mi. Y yo pues, como una tonta, dejando lágrimas en la camiseta de Dani. Es que no. No me entra en la cabeza, en serio.

Dani: Venga, para ya... Por favor. -me acariciaba el pelo.
Yo: Es que... Era mi único amigo, estaba sola, he pasado por muchas cosas malas y él ha sido el único que me ha defendido y... Ahora... -me separé de él y le miré a los ojos. Los míos estarán rojos seguramente.
Dani: Ahora me tienes a mi.
Yo: ¿De verdad?
Dani: De verdad.
Yo: ¿Me fallarás?
Dani: Nunca.
Yo: El problema es que eres amigo de Carlos.
Dani: Pues le mando a que se de un paseo con su novia, que para eso tiene, ¿no? -reí a ese comentario-. Un momento, me llaman.

Se levantó y fue a la cocina. Me quedé sola, pensando e intentando asimilar lo que me estaba pasando. Por un lado, ya tengo un enemigo más, o eso creo. Por otro, tengo a un amigo que nunca me va a fallar. Al rato vino.

Dani: ____.
Yo: Dime.
Dani: ¿Te quieres venir al parque ahora? Conocerás a otros amigos míos... Y de Carlos.
Yo: Venga, vale, ¿por qué no?

Al parque al que íbamos estaba enfrente de mi casa. Se podía ver desde mi ventana, vaya. Ya es la hora de salir del instituto y espero que no esté Carlos. Y es que como esté... Pues no sé. Le atacaré a lo salvaje, JAJAJA.

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