sábado, 31 de agosto de 2013

Capítulo dos.

Carlos: Te gustan mis ojos, eh.
Yo: Mucho.
Carlos: Y si fueran amarillos... ¿Te gustarían?
Yo: Mucho más. -contesté riéndome dado que es imposible que alguien tenga los ojos amarillos.

Desde que empezó la clase, Carlos y yo no paramos de hablar. Nos estábamos conociendo y tal y nos reíamos mucho. Hasta que se acercaron unas chicas de la clase.

Sara: Hola Carlos queremos hablar contigo.
Carmen: ¿Te quieres venir con nosotras?

En ese momento, dejé de mirar a Carlos, agaché la cabeza y miré para otro lado.

Teresa: ¿Vienes?
Carlos: No, estoy con mi amiga. -puso su mano sobre la mía y se me formó una tonta sonrisa en la cara.
Carmen: ¡Tú mismo! -se fueron.
Yo: Haberte ido. -me volví para mirarle.
Carlos: ¿Y dejar aquí sola a mi amiga? Tú eres tonta.
Yo: Oh, ya lo sé.
Carlos: Oye, que yo lo de tonta lo decía de broma eh...
Yo: Que ya lo sé. -me reí.
Carlos: Vale. -se rió- ¿Puedo saber una cosa?
Yo: Depende.
Carlos: ¿Puedes quedar hoy?
Yo: Si no mandan muchos deberes...
Carlos: Sólo vamos a dar una vuelta por el parque.
Yo: Vale, intentaré ir.
Carlos: Bien, ya te llamaré. -sonrió.
Yo: Vale.

La profesora de Religión se fue y llegó la clase de Matemáticas. Espero que se note mi ironía cuando diga que me encantan las Matemáticas.

{...}

Salimos de clase y me fui sola a casa. Sí, Carlos me quiso acompañar pero yo le dije que no. No sé por qué pero le dije que no. Llegué a casa, saludé y subí a mi habitación. Dejé la mochila en la cama y bajé a comer.

Mamá: ¿Qué tal hoy el día? -dijo sirviéndome la comida.
Yo: Muy bien. Hoy ha venido un chico nuevo a clase, se llama Carlos, también de Alicante y nos hemos hecho amigos.
Mamá: ¿¡Que tienes un amigo!? Piensa en el daño que te hará, ____.
Yo: Mamá si tanto te molesta que tenga amigos, ¿para qué quieres que te cuente mi día a día? -me levanté de la mesa y antes de irme a mi habitación le dije algo- Y que sepas que esta tarde hemos quedado. -fui a mi cuarto y cerré la puerta.

Cogí el móvil. Tenía un WhatsApp, ¿de quién? Lo abrí y era un número que desconocía de por si.

X: ¡¡Hola!!
Yo: ¿Quién eres?
X: Pues Carlos, tu amigo.
Yo: ¡Anda! ¡El Alicantino rubio!
Carlos: Ya no sabes ni a quién le das tu número, ____.
Yo: Sí lo sé, tonto.
Carlos: Ya veremos... Oye, ¿al final puedes esta tarde?
Yo: Sí y mejor salir de mi casa.
Carlos: ¿Qué ha pasado?
Yo: Luego te cuento...

{...}

Yo: ¡¡Carlos!! -fui corriendo y lo abracé.
Carlos: ¡Qué susto! No te había visto venir. -sonrió.
Yo: ¿Damos una vuelta?
Carlos: Vale, así me cuentas lo que te ha pasado en casa. -empezamos a caminar.
Yo: Verás... Como siempre, mi madre me preguntó que tal el día y no se esperó que yo le contara que había hecho un amigo, o sea, tú. Me dijo que si de verdad quería un amigo para que luego me hiciera daño y me enfadé con ella.
Carlos: ¿De verdad dijo eso? Tú... Por favor, no pienses que te voy a fallar, ¿vale?
Yo: Si yo sé que no lo harás, pero mi madre es muy... Puf.
Carlos: Bueno, ahora estás conmigo, ¿qué quieres hacer?
Yo: Pues... -miré detenidamente el parque. Bien. Todavía estaba allí mi escondrijo.- ¡Ven! -le agarré el brazo riéndome y me dirigí hacia allí.

Mi escondrijo no es para esconderse, no. Mi escondrijo es un pequeño pasillo de matorrales en el que, al final, hay un extenso campo. Llegamos y se quedó impresionado.

Carlos: Esto... Esto es... Es...
Yo: Impresionante, lo sé.
Carlos: ¿Lo has descubierto tú sola?
Yo: Sí. -reí.
Carlos: ¿Pero cómo?
Yo: Pues un día vagueaba por aquí y me resbalé y caí entre los arbustos. Cuando vi el pasillo, como soy muy curiosa, me adentré y descubrí esto. -sonreí algo orgullosa.
Carlos: ¡Pues es una pasada! -reí.- ¿Y qué podemos hacer aquí?
Yo: Tú espera. -siempre tengo algo por ahí. Rebusqué entre algunos matorrales y encontré una pelota. Algo pequeña pero servía.
Carlos: ¿Y qué podemos hacer con es...? ¡AY! -le tiré la pelota a la cabeza.
Yo: Pues puedo pegarte con la pelota, por ejemplo. -dije sin parar de reírme.
Carlos: Te vas a enterar. -me persiguió por toda la explanada con la pelota en mano y cuando me la tiró me agaché para hacer la voltereta pero me caí y me quedé riéndome en el suelo.
Yo: Carlos, has fallado. -no paraba de reírme.
Carlos: ¿Piensas levantarte?
Yo: ¡Qué va!
Carlos: Pues me tendré que tumbar contigo. -se rió y se tumbó a mi lado.
Yo: Ay... ¡Qué risa!
Carlos: Si es que eres muy torpe.
Yo: ¿Yo? ¿Torpe? ¡Torpe tú! -le tiré la pelota aprovechando que estaba a mi lado.
Carlos: Te la estás ganando ____... -me amenazó.
Yo: No te tengo miedo. -le miré.
Carlos: ¿Segura? -me miró amenazante y entonces me levanté.
Yo: No eres capaz de... ¡¡Suelta Carlos!! -me había cogido como un saco de patatas.
Carlos: A ver dónde te tiro... ¡Ya sé! -salió de aquél campo y se dirigió a la fuente que había en medio del parque.
Yo: No, no, Carlos ni se te ocurra.
Carlos: Soy capaz de todo ____.
Yo: Ni se te ocurra tirarme a la fuente o te mato. -me agarré fuerte a él mientras bajaba para mojarme.- ¡Carlos no! -estiré la pierna para intentar ponerla en el suelo pero Carlos se tropezó y caímos los dos en el agua.
Carlos: Eres...
Yo: Te juro que te mato.
Carlos: Puf... -salió de la fuente.- Sal, anda. -me tendió la mano, la agarré y salí.
Yo: Azúcar, corre.
Carlos: ¡Qué graciosa tú! ¿No?
Yo: Mm... Sí. -reí.- Tengo que irme, si no me resfrío supongo que nos veremos mañana.
Carlos: Igual te digo, adiós. -sonreímos y nos abrazamos.

Me fui a mi casa riéndome como nunca. Llegué y mis padres me miraron mal.

Papá: ¿Qué haces así de mojada?
Yo: Nada, que he estado con mi amigo y nos hemos caído a la fuente del parque. -me reí.
Mamá: Vete al baño a secarte. Ya. -se le notaba enfadada.
Yo: ¡Joder mamá que no he hecho nada malo! -entré al baño de un portazo.

Cogí el secador y me fui secando el pelo. Después, salí, cogí ropa limpia, me cambié y puse a secar en la terraza la ropa mojada.

Papá: ____, ven.
Yo: ¿Qué pasa? -dije sentándome en el sofá entre mis padres.
Papá: Hemos estado pensando tu madre y yo y creemos que ese amigo tuyo...
Yo: Mira papá me da igual lo que me digáis de Carlos. -me levanté y me puse enfrente suya.- Que sepáis que él es el único que me defiende para que no me hagan nada en el instituto, ¿vale? Es bueno, amable y no me va a hacer nada, así que dejadnos en paz, ¿ok? -me encerré en mi cuarto y cogí el móvil. Ya tenía un mensaje de Carlos, ¡qué rápido!
Carlos: ¡Hola! :)
Yo: Hola...
Carlos: ¿Qué pasa? ._.
Yo: ¡Que mis padres no comprenden nuestra amistad! Estoy harta :(
Carlos: Bueno, mientras nos sigamos viendo todo irá bien.
Yo: Eso espero...
Carlos: ¿Cómo que eso esperas?
Yo: Pues que mis padres pueden castigarme sin salir y eso... :S
Carlos: Ya verás cómo no pasa nada :)
Yo: ¿Seguro?
Carlos: Seguro.

1 comentario: