Carlos: Bueno, mientras nos sigamos viendo todo irá bien.
Yo: Eso espero...
Carlos: ¿Cómo que eso esperas?
Yo: Pues que mis padres pueden castigarme sin salir y eso... :S
Carlos: Ya verás cómo no pasa nada :)
Yo: ¿Seguro?
Carlos: Seguro.
{...}
Yo: Tengo que dejarte que me llaman para cenar, hasta mañana :)
Carlos: Hasta mañana :D
Tiré el móvil a la cama y me fui para la cocina. Cené con mis padres y tuve que aguantar sus comentarios sobre los amigos y tal. Comí rápido para acostarme temprano, no tenía muchas ganas de nada. Me puse el pijama y me metí en la cama. Mañana sería un nuevo día...
*A las 6:30*
Yo: Joder que sueño... -dije levantándome de la cama.
Hice la rutina de siempre. Desayuné, me vestí con otra sudadera ancha, unos vaqueros largos y unas Vans verdes a juego con la sudadera. Me aseé, cogí mi mochila y salí para el instituto. A mitad de camino, no sé cómo, me crucé con Carlos.
Carlos: ¡Pero bueno! ¿Qué haces por aquí?
Yo: Ay, pues mira, que me iba a correr un rato, ¡no te digo!
Carlos: Ah, qué bien.
Yo: Tonto. -seguí mi camino y él se vino conmigo.
Carlos: ¿No decías que te ibas a ir a correr?
Yo: Sí, pero bah, no me hace falta.
Carlos: Vale. -rió.
Entramos al instituto. Me dejó que pasara primero y subimos a clase. Ya había gente. Por un lado, estaban los que me intimidaban. Por otro, los que también me intimidaban. Pero a mi lado, Carlos. Mi mejor amigo. Sí, es mi mejor amigo porque es el único que tengo pero bueno. Nos sentamos al lado y empezamos a reírnos solos. No se sabe cómo.
Rafa: Mira... ¿Por qué os reís ahora tontos?
Yo: ¡Ni idea! -parecía que iba a llorar de la risa.
Raúl: ¡Nena! ¡Que pares! -me dio una bofetada y se me saltaron las lágrimas.
Simón: Miradla, sólo sabe llorar. -se fueron y me quedé con la mano en la mejilla.
Carlos: Yo no...
Yo: Ya lo sé, no pudiste hacer nada, da igual.
Carlos: No, no da igual. -se levantó.
Yo: Carlos por favor no... -le cogí del brazo y lo senté.
Carlos: Eres mi amiga, tengo que defenderte.
Yo: Da igual, esto siempre será así y no lo cambiará nadie. Mi mundo es una esfera gris, todo triste.
Carlos: ____, algún día el sol brillará en tu mundo.
Yo: No lo creo.
Carlos: No me creas, me da igual, sé que tengo razón.
Yo: Cabezota. -sonreí.
Carlos: Tonta. -me abrazó.
Entró el profesor y empezó la clase. Clase tras clase por fin el recreo. Carlos y yo salimos juntos y nos sentamos en las gradas de la pista de fútbol. Algo que yo nunca hago.
Ángel: ¡Eh! ¡Carlos! ¿Te vienes a jugar? -le dijo a Carlos desde la portería.
Yo: Ve a jugar, anda. No tienes porqué estar conmigo todo el día.
Carlos: Está bien... ¡Voy! -bajó las gradas y se puso a hablar con los chicos.
Pronto empezó el partido. Carlos estaba en el mejor equipo, claro está. Jugaba mi clase contra la de enfrente. Mi clase no jugaba mal, la verdad. Nunca los había visto pero son muy buenos. A Carlos tampoco se le da mal esto del fútbol. De repente, empezó a llover. Ya se veía mal día. Uno de los chicos cogió la pelota y todos se metieron en el edificio. Todos menos Carlos, que tuvo que aguantarme ya que me encanta la lluvia. Tubo que cogerme del brazo y llevarme a clase porque si no, no me iba de allí. Llegamos y nos sentamos, vaya, como siempre. Aunque esta vez estábamos empapados.
Carlos: Ahora haremos el recreo aquí dentro, ¿no?
Yo: Sí...
Carlos: ¿Qué pasa?
Yo: Que está lloviendo y quiero salir afuera.
Carlos: ¿Vamos?
Yo: ¿Ahora?
Carlos: Ahora.
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